La violencia en el fútbol es uno de los
cliché que la sociedad Argentina tiene más presente, debido a que los medios de
comunicación y gran parte del periodismo agranda o informa sin análisis previo
de la situación de este clima que está viviendo el deporte.
El antecedente más cercano de la lucha
contra la violencia en el fútbol es la desaparición de los Hoolingans en Gran
Bretaña, que con ello los incidentes en las canchas descendieron. Las primeras
discusiones sobre la violencia en el fútbol vieron la luz en los años 70, de la
mano del sociólogo Ian Taylor.
Pablo Alabarces autor del libro “Crónicas
del Aguante” en el cual expone las medidas que se tomaron gracias al Informe
Taylor. Antes de que estas medidas fueran tomadas el fútbol inglés vivía
episodios de violencia como los que estamos acostumbrados que sucedan en
nuestro país.
En la Argentina la violencia comienza en
los medios, que trasmiten a la gente que la violencia en el fútbol es provocada
pura y exclusivamente por unos seres inadaptados, salvajes, irracionales y
violentos los cuales se denominan, desde la década del 20, “barrabravas”.
Pablo Alabarces, José Garriga y María
Verónica Moreira escribieron la obra “El Aguante y Las Hinchadas Argentinas:
Una Relación Violenta”, en donde analizan el accionar de las barras argentinas
y el significado del concepto “aguante”.
En este libro se diferencia las miradas
que los medios y la gente ajena al fútbol impone en la sociedad, también hacen
distinción entre los barras y los “hinchas militantes”, que son aquellos que
siguen al equipo pero sin provocar actos violentos.
El aguante es un sistema de honra y
prestigio, que permite distinguirse los unos de los otros. De esta manera los
barras se identifican y miden a su rival con el tener más o menos aguante. Al
demostrar que se “plantan” y no corren los integrantes muestran su coraje,
valentía y bravura y de esta manera son reconocidos y respetados por los demás
hinchas, porque su trabajo es proteger su lugar y defender los colores.
A partir de estos actos los barras se
sienten actores positivos de la sociedad, logrando así un status más alto por
medio de actos violentos, que para ellos son actos legítimos y no de
violencia.
En el mundo de los barrabravas el dominio
que predomina es el masculino, Eduardo Archetti en su libro “Masculinidades” en
donde analiza a las hinchadas argentinas, ve como la sexualidad y la violencia
son conceptos que forman parte de estos rituales. En las tribunas se impone a
la mujer como objeto de sumisión, ya que al cantar “putos los volvimos a coger”
demuestra como la sexualidad, y más específicamente la homosexualidad está
presente, mostrando que el que es penetrado es dominado y siente dolor,
ocupando así el lugar de la mujer.
La violencia en el fútbol argentino está
presente, pero de nada ayuda retomar el fácil concepto de los medios de poner a
los barras como sujetos irracionales, cuando los hechos demuestran que no lo
son, y únicos responsables ya que los denominados “hinchas comunes” ejercen la
misma violencia pero de manera diferente. La solución se debe realizar luego de
que se analice el porqué de los hechos de violencia.

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