sábado, 21 de julio de 2012

EL DEPORTE, LA ESCARAPELA DE LA NACION


Los argentinos comenzaron a crear su sentido de nacionalidad en base al deporte, con el fútbol en primer plano, guiado por los medios de comunicación que a lo largo de la historia fueron volviéndose masivos y monopólicos.
Pablo Alabarces y Eduardo Archetti han analizado el fútbol durante las primeras décadas del siglo pasado, y una de las tantas conclusiones a las que llegaron es que el deporte llamado “pasión de multitudes” fue el vehículo perfecto para la creación de la identidad nacional.
Pablo Alabarces en su libro “Fútbol y Patria” especifica como el fútbol, durante el siglo XX, fue el operador de la nacionalidad y el constructor de narrativas nacionalistas. La identidad nacional se basó en la pluralidad y en la coexistencia de relatos variados que permitieron construir identidades. El relato fundamental que menciona Alabarces es el del “ascenso social”, un pibe pobre de los barrios más bajos del suelo argentino logra ascender y la inclusión en las clases más altas de la nación, y ser el icono heroico para todo un país que lo pone en lugar de la bandera para identificarnos ante el mundo. Eduardo Archetti expresó que estas son prácticas con expresión identitaria que resalta el control masculino, las diferencias de clases y lo nacional.
La figura de Maradona es la central del relato nacionalista futbolístico de los años ochenta, explica Alabarces. El “cabecita negra” que con esfuerzo logró llegar a lo más alto, sirviendo de ejemplo a todos aquellos marginados que anhelan tener una mejor vida y con esto demostrar que se puede, luego cayendo en la realidad que de miles uno solo se salva. Esta construcción narrativa de la inclusión social creada en manos de los medios de comunicación y el sistema capitalista que rige en la actualidad, apela en términos emocionales, ficciones nacionalistas que se crean entorno al deporte como expresan Branz y Garriga en su texto “Civilizados y Animales”.
Los autores analizan como las empresas multinacionales venden sus productos utilizando en las publicidades la construcción de una imagen nacional, en donde se ve una inclusión ficcional en donde las diferentes clases forman un “nosotros”, un “todo único”.
Garriga y Branz estudian las publicidades de Los Pumas, en donde lo nacional se analiza con las representaciones y con la aparición de los colores argentinos, el himno nacional, etc.
Para los autores el “todos” que insiste en interpelar en términos emocionales a los televidentes remite a un proyecto de Nación en donde lo masculino prepondera, y la participación de las mujeres queda relegada a las practicas domesticas, como se ve en una publicidad del seleccionado de rugby en donde la mujer es la que borda y cose las remeras de los jugadores. Los slogans “Entran 15, pero a la cancha salimos todos” y “15 animales con corazón de caballero”, certifican y delimitan la posibilidad de incorporación al selectivo “todos” y refuerzan las formas masculinas de dominación, explican Branz y Garriga.
Otra de las publicidades analizadas fue en la que varios sujetos aparecen en diferentes situaciones delicadas y difíciles buscan el coraje necesario para sobrellevarlas diciendo “soy un puma”. Se utiliza como una fórmula mágica que dota de valor, expresan los autores. En esta el “todos” es más amplio e incluye a las mujeres, hasta muestra a un extranjero de habla inglesa diciendo el eslogan pero al final diciendo que no lo es, esto demuestra que la valentía Argentina se expresa a través de Los Pumas y es solo para los argentinos.
Lo nacional en nuestro país se fundó y se sigue refundando con el deporte, la identidad Argentina como fundamento de venta gracias a las diferentes practicas corporales. Relatos que no tienen nada de negativo como la garra y el coraje, pero que conllevan un mensaje oculto el cual limita al género y la clase social, y en primer lugar la búsqueda de vender un producto utilizando los sentimientos de los argentinos los cuales son bombardeados para provocar que se vean reflejados en estos “héroes” y modelos a seguir.

viernes, 13 de julio de 2012

VIOLENCIA EN EL FÚTBOL: RESPONSABILIDAD DE TODOS



La violencia en el fútbol es uno de los cliché que la sociedad Argentina tiene más presente, debido a que los medios de comunicación y gran parte del periodismo agranda o informa sin análisis previo de la situación de este clima que está viviendo el deporte.
El antecedente más cercano de la lucha contra la violencia en el fútbol es la desaparición de los Hoolingans en Gran Bretaña, que con ello los incidentes en las canchas descendieron. Las primeras discusiones sobre la violencia en el fútbol vieron la luz en los años 70, de la mano del sociólogo Ian Taylor.
Pablo Alabarces autor del libro “Crónicas del Aguante” en el cual expone las medidas que se tomaron gracias al Informe Taylor. Antes de que estas medidas fueran tomadas el fútbol inglés vivía episodios de violencia como los que estamos acostumbrados que sucedan en nuestro país.
En la Argentina la violencia comienza en los medios, que trasmiten a la gente que la violencia en el fútbol es provocada pura y exclusivamente por unos seres inadaptados, salvajes, irracionales y violentos los cuales se denominan, desde la década del 20, “barrabravas”.
Pablo Alabarces, José Garriga y María Verónica Moreira escribieron la obra “El Aguante y Las Hinchadas Argentinas: Una Relación Violenta”, en donde analizan el accionar de las barras argentinas y el significado del concepto “aguante”.
En este libro se diferencia las miradas que los medios y la gente ajena al fútbol impone en la sociedad, también hacen distinción entre los barras y los “hinchas militantes”, que son aquellos que siguen al equipo pero sin provocar actos violentos.
El aguante es un sistema de honra y prestigio, que permite distinguirse los unos de los otros. De esta manera los barras se identifican y miden a su rival con el tener más o menos aguante. Al demostrar que se “plantan” y no corren los integrantes muestran su coraje, valentía y bravura y de esta manera son reconocidos y respetados por los demás hinchas, porque su trabajo es proteger su lugar y defender los colores.
A partir de estos actos los barras se sienten actores positivos de la sociedad, logrando así un status más alto por medio de actos violentos, que para ellos son actos legítimos y no de violencia. 
En el mundo de los barrabravas el dominio que predomina es el masculino, Eduardo Archetti en su libro “Masculinidades” en donde analiza a las hinchadas argentinas, ve como la sexualidad y la violencia son conceptos que forman parte de estos rituales. En las tribunas se impone a la mujer como objeto de sumisión, ya que al cantar “putos los volvimos a coger” demuestra como la sexualidad, y más específicamente la homosexualidad está presente, mostrando que el que es penetrado es dominado y siente dolor, ocupando así el lugar de la mujer.
La violencia en el fútbol argentino está presente, pero de nada ayuda retomar el fácil concepto de los medios de poner a los barras como sujetos irracionales, cuando los hechos demuestran que no lo son, y únicos responsables ya que los denominados “hinchas comunes” ejercen la misma violencia pero de manera diferente. La solución se debe realizar luego de que se analice el porqué de los hechos de violencia.