Los argentinos comenzaron a crear su sentido de
nacionalidad en base al deporte, con el fútbol en primer plano, guiado por los
medios de comunicación que a lo largo de la historia fueron volviéndose masivos
y monopólicos.
Pablo Alabarces y Eduardo Archetti han analizado el
fútbol durante las primeras décadas del siglo pasado, y una de las tantas
conclusiones a las que llegaron es que el deporte llamado “pasión de
multitudes” fue el vehículo perfecto para la creación de la identidad nacional.
Pablo Alabarces en su libro “Fútbol y Patria” especifica como
el fútbol, durante el siglo XX, fue el operador de la nacionalidad y el
constructor de narrativas nacionalistas. La identidad nacional se basó en la
pluralidad y en la coexistencia de relatos variados que permitieron construir
identidades. El relato fundamental que menciona Alabarces es el del “ascenso
social”, un pibe pobre de los barrios más bajos del suelo argentino logra
ascender y la inclusión en las clases más altas de la nación, y ser el icono
heroico para todo un país que lo pone en lugar de la bandera para
identificarnos ante el mundo. Eduardo Archetti expresó que estas son prácticas
con expresión identitaria que resalta el control masculino, las diferencias de
clases y lo nacional.
La figura de Maradona es la central del relato
nacionalista futbolístico de los años ochenta, explica Alabarces. El “cabecita
negra” que con esfuerzo logró llegar a lo más alto, sirviendo de ejemplo a
todos aquellos marginados que anhelan tener una mejor vida y con esto demostrar
que se puede, luego cayendo en la realidad que de miles uno solo se salva. Esta
construcción narrativa de la inclusión social creada en manos de los medios de
comunicación y el sistema capitalista que rige en la actualidad, apela en
términos emocionales, ficciones nacionalistas que se crean entorno al deporte
como expresan Branz y Garriga en su texto “Civilizados y Animales”.
Los autores analizan como las empresas multinacionales
venden sus productos utilizando en las publicidades la construcción de una
imagen nacional, en donde se ve una inclusión ficcional en donde las diferentes
clases forman un “nosotros”, un “todo único”.
Garriga y Branz estudian las publicidades de Los Pumas,
en donde lo nacional se analiza con las representaciones y con la aparición de
los colores argentinos, el himno nacional, etc.
Para los autores el “todos” que insiste en interpelar en
términos emocionales a los televidentes remite a un proyecto de Nación en donde
lo masculino prepondera, y la participación de las mujeres queda relegada a las
practicas domesticas, como se ve en una publicidad del seleccionado de rugby en
donde la mujer es la que borda y cose las remeras de los jugadores. Los slogans
“Entran 15, pero a la cancha salimos todos” y “15 animales con corazón de
caballero”, certifican y delimitan la posibilidad de incorporación al selectivo
“todos” y refuerzan las formas masculinas de dominación, explican Branz y
Garriga.
Otra de las publicidades analizadas fue en la que varios
sujetos aparecen en diferentes situaciones delicadas y difíciles buscan el
coraje necesario para sobrellevarlas diciendo “soy un puma”. Se utiliza como
una fórmula mágica que dota de valor, expresan los autores. En esta el “todos”
es más amplio e incluye a las mujeres, hasta muestra a un extranjero de habla
inglesa diciendo el eslogan pero al final diciendo que no lo es, esto demuestra
que la valentía Argentina se expresa a través de Los Pumas y es solo para los
argentinos.
Lo nacional en nuestro país se fundó y se sigue
refundando con el deporte, la identidad Argentina como fundamento de venta
gracias a las diferentes practicas corporales. Relatos que no tienen nada de
negativo como la garra y el coraje, pero que conllevan un mensaje oculto el
cual limita al género y la clase social, y en primer lugar la búsqueda de
vender un producto utilizando los sentimientos de los argentinos los cuales son
bombardeados para provocar que se vean reflejados en estos “héroes” y modelos a
seguir.

